Comala

Yo imaginaba ver aquello a través de los recuerdos de mi madre; de su nostalgia, entre retazos de suspiros. Siempre vivió ella suspirando por Comala; pero jamás volvió. Ahora yo vengo en su lugar. Traigo sus ojos con que ella miró estas cosas, porque me dio sus ojos para ver: “Hay allí, pasando el puerto de los Colimotes, la vista muy hermosa de una llanura verde, algo amarilla por el maíz maduro. Desde ese lugar se ve Comala, blanqueando la tierra, iluminándola durante la noche.” Y su voz era secreta, casi apagada, como si hablara consigo misma… Mi madre.

Juan Rulfo, Pedro Páramo, 1955.

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