El desierto de después de Proust

5 octubre, 2013

… he has just finished reading Proust. It took him seven years. He read it in French a little bit every day, all seven volumes, and having finished Proust he’s now in that desert of after Proust. Those of you who have read Proust will know what I mean, there’s a kind of glacial expanse that opens where nothing seems worth reading and all you want is for Proust to start over again, but of course he can’t and so you read, in a desultory way, things about Proust or criticism or biography but it’s not the same and eventually you just give up and realize you’ll be in Proust withdrawal for a while and then life will sort of go on in a grayer level.

(…acaba de terminar de leer a Proust. Le llevó siete años. Lo leyó en francés un poco cada día, los siete volúmenes, y habiendo terminado a Proust, ahora está en el desierto de después de Proust. Aquellos de ustedes que hayan leído a Proust sabrán a lo que me refiero: se abre una gran extensión glacial en la que parece que nada merece la pena ser leído y lo único que uno desea es que Proust empiece de nuevo, pero por supuesto, no puede hacerlo, así que uno lee de manera inconsistente cosas sobre Proust, críticas o biografía, pero no es lo mismo, y finalmente uno se rinde y se da cuenta de que estará con el síndrome de abstinencia de Proust durante un tiempo y luego, de alguna manera, la vida seguirá, aunque más gris que antes.)

Anne Carson, Live from the New York Public Library, March, 12, 2013.

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Trances proustianos (via Samuel Beckett) #2

12 junio, 2013

LOS CAMPANARIOS DE MARTINVILLE VISTOS DESDE EL COCHE DEL DOCTOR PERCEPIED

Una vez en casa, me ponía a pensar en otra cosa, y así iban amontonándose en mi espíritu (como se acumulaban en mi cuarto las flores cogidas en mis paseos y los regalos que me habían hecho) una piedra por la que corría un reflejo, un tejado, una campana, el olor de unas hojas, imágenes distintas que cubren el cadáver de aquella realidad presentida que no llegué a descubrir por falta de voluntad. Hubo un día, sin embargo, en que tuve una sensación de esas, y no la abandoné sin haber profundizado en ella un poco (…)

A la vuelta del camino sentí de pronto ese placer especial, y que no tenía parecido con ningún otro, al ver los dos campanarios de Martinville iluminados por el sol poniente y que con el movimiento de nuestro coche y los zigzags del camino cambiaban de sitio, y luego el de Vieuxvicq (…)

Ignoraba yo el porqué del placer que sentí al verlos en el horizonte, y se me hacía muy cansada la obligación de tener que descubrir dicho porqué; ganas me estaban dando de guardarme en reserva en la cabeza aquellas líneas que se movían al sol, y no pensar más en ellas por el momento. Y es muy posible que de haberlo hecho, ambos campanarios se hubieran ido para siempre a parar al mismo sitio donde fueran tantos árboles, tejados, perfumes, sonidos, que distiguí de los demás por el placer que me procuraron y en los que luego no supe profundizar.

En busca del tiempo perdido, I. Por el camino de Swann.

Trad. Pedro Salinas, con algún cambio pronominal.


Trances proustianos (via Samuel Beckett) #1

6 junio, 2013

LA MAGDALENA MOJADA EN LA TAZA DE TÉ

Pero en el mismo instante en que aquel trago, con las migas del bollo tocó mi paladar, me estremecí, fija mi atención en algo extraordinario que ocurría en mi interior. Un placer delicioso me invadió, me aisló, sin noción de lo que lo causaba. Y él me convirtió las vicisitudes de la vida en indiferentes, sus desastres en inofensivos y su brevedad en ilusoria, todo del mismo modo que opera el amor, llenándose de una esencia preciosa; pero, mejor dicho, esa esencia no es que estuviera en mí, es que era yo mismo. Dejé de sentirme mediocre, contingente y mortal.

En busca del tiempo perdido, I. Por el camino de Swann.

Trad. Pedro Salinas, con algún cambio pronominal.


Trances proustianos (via Samuel Beckett)

4 junio, 2013

Tengo todos los trances de la memoria involuntaria proustiana subrayados y apuntados en hojas sueltas dentro de mis volúmenes de  À la recherche y en algún momento me propuse la noble tarea de recogerlos en una lista.

“I do not know how many times this miracle recurs in Proust. I think twelve or thirteen times.”

Samuel Beckett confeccionó esa lista de milagros en su muy recomendable pieza Proust, publicada en 1931.


W. Benjamin über M. Proust

16 enero, 2012

Seine Syntax bildet rhythmisch auf Schritt und Tritt diese seine Erstickungsangst nach.
(Su sintaxis imita rítmicamente paso a paso su miedo a la asfixia.)

Walter Benjamin, “Zum Bilde Prousts”, 1929.


El futuro

8 agosto, 2011

Pero a veces el futuro habita en nosotros sin que lo sepamos, y unas solas palabras nuestras que creen mentir señalan una realidad próxima.

Marcel Proust, En busca del tiempo perdido, “Sodoma y Gomorra”, 1919-1927.


Les jeunes filles en fleurs

22 julio, 2011

Ni entre las actrices, ni entre las mozas del campo, ni entre las internas de los colegios de monjas vi yo nunca nada tan bello, tan hondamente empapado de vida desconocida, tan inestimablemente precioso, tan verosímilmente inaccesible. Eran un ejemplar delicioso y en perfecto estado de la felicidad desconocida y posible de la vida…

Marcel Proust, En busca del tiempo perdido, “A la sombra de las muchachas en flor”, 1919 -1927.